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Aciclovir o valaciclovir: cuál es mejor para el herpes

Son dos nombres que aparecen juntos en cuanto alguien busca tratamiento para el herpes, y la confusión es comprensible porque en el fondo son el mismo fármaco. El valaciclovir es un profármaco del aciclovir: el organismo lo transforma en aciclovir después de absorberlo. La diferencia práctica no está en la potencia, sino en cuántas veces al día hay que acordarse de tomarlo y en el precio.

¿Cuál es mejor, aciclovir o valaciclovir?

Ninguno es mejor en abstracto. El valaciclovir tiene mejor biodisponibilidad oral, es decir, aprovecha mejor cada toma, y eso permite pautas con menos tomas diarias. La eficacia clínica de ambos en las indicaciones habituales es comparable, así que la elección se decide por otros motivos: comodidad de la pauta, precio y situación concreta del paciente. En la práctica, el valaciclovir suele preferirse cuando la adherencia es el problema, porque un tratamiento antiviral que se toma cinco veces al día se olvida con facilidad. El aciclovir genérico suele salir más económico y sigue siendo una opción perfectamente válida para quien no tiene dificultad con las tomas repartidas. Quien decide es el médico, mirando tu caso y no un ranking.

Cómo se comportan en el organismo

El aciclovir interfiere en la replicación del virus del herpes dentro de las células infectadas. Es un mecanismo muy selectivo, y por eso su perfil de seguridad es bueno pese a llevar décadas en uso. Su punto débil es la absorción: solo una fracción de lo que se toma por vía oral llega a la sangre, y de ahí la necesidad de tomas frecuentes. El valaciclovir resuelve justo ese punto. Es una molécula construida para absorberse mejor y convertirse después en aciclovir en el propio organismo. Al final, el fármaco que actúa sobre el virus es el mismo. Por eso las contraindicaciones, las precauciones y los efectos adversos de los dos son prácticamente los mismos: lo que cambia es el camino hasta la sangre, no lo que ocurre después.

Herpes labial: cuándo merece la pena tratar

En el herpes labial el factor decisivo es el momento. El tratamiento antiviral rinde cuando se inicia en las primeras horas, con el hormigueo y el picor previos a la vesícula, y pierde utilidad cuando la lesión ya está establecida y en costra. Quien conoce sus brotes suele reconocer ese aviso con bastante fiabilidad. En brotes leves y aislados, muchas personas se manejan con medidas locales y protección solar del labio, que es un desencadenante frecuente. Cuando los brotes son muy frecuentes, muy extensos o interfieren de verdad con la vida diaria, tiene sentido plantear tratamiento con un médico. Y una precaución que se olvida: no toques la lesión y lávate las manos después, porque el virus se traslada con facilidad, y llevarlo al ojo es un problema serio.

Herpes genital y herpes zóster: por qué cambian las reglas

En el herpes genital el tratamiento no solo alivia el brote: influye en la frecuencia de las recurrencias y en la transmisión a la pareja. Por eso la decisión entre tratar los brotes cuando aparecen o mantener una pauta continuada de supresión se toma con el médico, valorando frecuencia, situación de pareja y embarazo. Es una conversación clínica, no una elección de producto. El herpes zóster juega en otra liga en cuanto a urgencia. El antiviral es más eficaz cuanto antes se inicia tras la aparición de la erupción, y hay dos situaciones que exigen atención el mismo día: la afectación de la cara con lesiones en la punta de la nariz o alrededor del ojo, y el zóster en personas inmunodeprimidas. En esos casos no esperes: consulta de forma presencial cuanto antes.

Efectos secundarios y precauciones que importan

Ambos suelen tolerarse bien. Lo más habitual son molestias digestivas, náuseas, dolor de cabeza y mareo. Los efectos adversos relevantes se concentran en dos escenarios: la insuficiencia renal y la deshidratación. Los dos fármacos se eliminan por el riñón, así que la función renal condiciona la dosis y beber agua suficiente durante el tratamiento no es un consejo decorativo. En personas mayores, con enfermedad renal conocida o en tratamiento con otros fármacos nefrotóxicos, la pauta se ajusta y conviene revisarla con el médico. En embarazo y lactancia la decisión es individual y requiere valoración. Y si durante el tratamiento aparecen confusión, alucinaciones, temblor o una caída llamativa de la cantidad de orina, hay que consultar sin demora.

Precio y presentaciones: por qué varía tanto

El aciclovir genérico lleva muchos años comercializado y su coste es en general bajo. El valaciclovir también tiene genéricos, aunque el importe suele ser algo mayor. La diferencia real depende de la presentación, de la dosis y de si el tratamiento está financiado en tu caso, así que no tiene sentido dar una cifra cerrada: el precio de venta lo consultas en tu farmacia. Un apunte sobre las cremas: las presentaciones tópicas de aciclovir para el herpes labial tienen un papel limitado y no equivalen al tratamiento oral en los cuadros que lo requieren. La condición de dispensación de cada presentación, con receta o sin ella, figura en su ficha técnica en CIMA, la base de datos de la AEMPS, y es la que aplica tu farmacia.

Renovar un tratamiento antiviral ya pautado

Si tienes herpes recurrente y un médico te pautó en su día un antiviral, con la dosis y la pauta ya definidas, la continuidad de ese tratamiento es lo que cubre nuestro servicio de renovación de receta, por 21,90 EUR. Rellenas el cuestionario indicando qué tomas, desde cuándo y cómo han ido los brotes, y un médico colegiado revisa el caso. Nuestro modelo no es una videoconsulta: no hay videollamada, ni llamada telefónica, ni chat en directo. Rellenas un cuestionario médico detallado y un médico lo revisa de forma asíncrona. El importe cubre la valoración médica del cuestionario, no la emisión automática de un documento. Si el médico deniega la prescripción por motivos médicos, se devuelve el importe abonado. No procede devolución cuando el paciente no aporta la documentación que el médico le solicita, porque en ese caso la valoración sí se ha realizado. Lo que no hacemos es iniciar un tratamiento antiviral en alguien que nunca ha sido valorado, ni sustituir la consulta presencial cuando hay un zóster con afectación ocular o facial, un primer episodio de herpes genital sin diagnóstico, inmunosupresión o embarazo. En esos supuestos la respuesta correcta es derivar.

¿Cuál es más eficaz, aciclovir o valaciclovir?

Su eficacia clínica en las indicaciones habituales es comparable, porque el valaciclovir se transforma en aciclovir dentro del organismo. La diferencia está en la absorción, que permite al valaciclovir pautas con menos tomas diarias. La elección se decide por comodidad de la pauta, precio y situación clínica, no porque uno sea más potente que el otro.

¿Cuántas tomas al día tiene cada uno?

Depende de la indicación y de si se trata de un brote agudo o de una pauta de supresión, y el aciclovir requiere en general tomas más repartidas a lo largo del día que el valaciclovir. La pauta exacta la indica el médico y figura en la ficha técnica de cada presentación en CIMA. No la modifiques por tu cuenta ni acortes el tratamiento porque las lesiones mejoren.

¿Cuál es más barato?

El aciclovir genérico suele ser el más económico de los dos, aunque el valaciclovir también tiene genéricos disponibles. El importe concreto depende de la presentación, de la dosis y de si el tratamiento está financiado en tu caso, así que el dato fiable te lo da tu farmacia.

¿Los dos necesitan receta?

Los antivirales orales están sujetos a prescripción médica en España. Algunas presentaciones tópicas para el herpes labial tienen condiciones de dispensación distintas. Lo que aplica en cada caso es la condición que figura en la ficha técnica de esa presentación concreta en CIMA, y es la que sigue tu farmacia.

¿Se pueden tomar en el embarazo?

Es una decisión individual que debe tomar el médico que lleva el embarazo, valorando el beneficio esperado y la situación concreta. No es una consulta que se pueda resolver con un cuestionario, así que en ese supuesto la vía correcta es tu matrona o tu ginecólogo. Lo mismo se aplica durante la lactancia.