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Hongos en las uñas: por qué aparecen y qué los cura

Una una que se vuelve amarillenta, se engrosa y se desmenuza por el borde rara vez es un problema estético aislado: en la mayoría de los casos es una onicomicosis, una infección por hongos. Esta página explica cómo se distingue de otras alteraciones de la uña, por qué los tratamientos duran meses y cuándo conviene que la vea un médico.

Cómo se reconoce una onicomicosis

La infección por hongos suele empezar por el borde libre o por un lateral de la uña y avanza hacia la base. La una pierde transparencia y se vuelve blanquecina, amarillenta o parduzca, se engrosa y se separa del lecho, y por debajo se acumula un material blando que se desmenuza.

Casi siempre afecta primero a los pies, y muy a menudo al primer dedo. Es habitual que exista al mismo tiempo descamación o picor entre los dedos, porque la onicomicosis y el pie de atleta comparten hongos y suelen ir de la mano.

No todo lo que cambia el aspecto de una uña son hongos. Un traumatismo repetido por el calzado, la psoriasis, el liquen plano, ciertos medicamentos y algunas lesiones tumorales pueden dar cambios parecidos. Esa es la razón de que los dermatólogos insistan en confirmar el diagnóstico antes de empezar un tratamiento largo: tratar durante meses una uña que no tiene hongos no la mejora y retrasa el diagnóstico verdadero.

Por qué aparece y quién tiene más riesgo

Los hongos responsables viven bien en ambientes cálidos y húmedos y encuentran su sitio cuando el pie pasa horas en un calzado cerrado y sudado. Los suelos compartidos de piscinas, vestuarios y duchas comunes son un punto clásico de contacto, igual que compartir toallas o cortauñas.

Hay factores que hacen mucho más probable que la infección se instale y persista: la edad avanzada, porque la uña crece más despacio; la diabetes; los problemas de circulación en las piernas; la inmunodepresión; las deformidades del pie y los microtraumatismos repetidos del deporte.

En las personas con diabetes o con mala circulación arterial, una onicomicosis no es solo un asunto de aspecto. La una engrosada puede lesionar la piel vecina y abrir la puerta a una infección bacteriana en un pie que cicatriza mal. En ese grupo, cualquier alteración de las uñas o de la piel del pie merece revisión por parte de un profesional sanitario y no un tratamiento improvisado en casa.

Qué se puede hacer sin receta

En las formas iniciales, cuando está afectada una pequeña parte del borde de una o dos uñas y la base está sana, existen lacas y soluciones antifúngicas que se aplican sobre la uña y que la farmacia puede dispensar sin receta. Su farmacéutico le explicará cómo preparar la superficie, con que frecuencia aplicarlas y durante cuánto tiempo.

La parte que suele fallar no es el producto, sino la constancia. La una del pie tarda muchos meses en renovarse por completo, así que el tratamiento tópico se mantiene hasta que crece una uña sana, y la mejoría se ve muy lentamente.

Acompaña al tratamiento un conjunto de medidas poco vistosas pero decisivas: secar bien los espacios entre los dedos, cambiar de calcetines a diario, alternar el calzado para que se seque, usar chanclas en duchas compartidas y no compartir cortauñas ni toallas. Sin esas medidas, la reinfección es cuestión de tiempo, por muy bien que se haya aplicado el producto.

Cuándo el tratamiento tiene que ser con receta

Cuando la infección afecta a la matriz de la uña, a varias uñas o a una parte amplia de la lámina, el tratamiento tópico rara vez basta y el médico valora un antifúngico por vía oral. Esos medicamentos requieren receta y no son inocuos: pueden afectar al hígado e interaccionan con fármacos de uso frecuente.

Por eso el médico revisa la lista completa de medicación, pregunta por enfermedades hepáticas y, según el caso, solicita analíticas antes o durante el tratamiento. La duración se cuenta en meses, y el aspecto de la uña sigue mejorando incluso después de terminar la pauta, porque lo que se ve es la uña vieja creciendo hacia fuera.

Antes de una pauta larga por vía oral, la confirmación del diagnóstico gana peso. La toma de una muestra de la uña para cultivo o para examen directo la realiza un profesional sanitario en consulta, y es un paso que la Academia Española de Dermatología y Venereología recomienda no saltarse.

Cuándo acudir de inmediato a un médico

Una onicomicosis no es una urgencia por sí misma, pero hay situaciones alrededor de ella que si lo son. Acuda el mismo día a un servicio de urgencias, y llame al 112 si el estado general empeora, cuando el dedo o el pie se enrojecen y se hinchan de forma progresiva, cuando la piel está caliente y dolorosa, cuando aparece pus o fiebre, o cuando una línea roja asciende por la pierna: eso apunta a una infección bacteriana que se está extendiendo.

No espere tampoco si tiene diabetes, neuropatía o problemas de circulación y aparece cualquier herida, úlcera o zona negruzca en el pie, aunque no duela. La ausencia de dolor en un pie con neuropatía no es un signo tranquilizador, sino todo lo contrario.

Merece valoración preferente, aunque no urgente, una uña que cambia de color de forma irregular, una banda oscura que aparece bajo una sola uña y crece, o una uña que sangra sin haber sufrido un golpe. Esos cambios necesitan mirada dermatológica para descartar causas distintas de los hongos.

Cómo es nuestra valoración médica a distancia

MEDINOW no es una consulta virtual: no hay videollamada, ni consulta telefónica, ni chat en directo con el médico. El paciente rellena un cuestionario médico detallado y un médico lo revisa después, de forma asíncrona.

En una infección de las uñas el límite de este modelo es claro: un primer episodio sin diagnóstico confirmado, una lesión que cambia de color o un pie con diabetes necesitan que alguien mire y explore el pie, y eso no se hace por cuestionario. Donde encaja la evaluación a distancia es en la continuidad: un tratamiento antifúngico ya pautado por un médico, con diagnóstico hecho, que el paciente debe mantener durante meses y cuya receta se le termina.

Si la valoración lo permite, el documento llega por correo electrónico en formato PDF, redactado según el anexo de la Directiva 2012/52/UE sobre recetas transfronterizas. Con ese documento y su documento de identidad, el paciente acude a su farmacia; no existe código PIN ni ningún número de identificación que haya que memorizar. La tarifa cubre la valoración del médico y no la emisión de un documento concreto: si el médico deniega la solicitud por motivos médicos se devuelve el importe, y no procede devolución cuando el paciente no aporta la documentación que el médico ha solicitado.

¿Cuánto tarda en curarse una uña con hongos?

El tiempo lo marca el crecimiento de la uña, no el medicamento. Una una de la mano tarda meses en renovarse y una del pie bastante más, de modo que el aspecto normal se recupera de forma progresiva y a menudo después de terminar el tratamiento.

¿Se contagian los hongos de las uñas?

Sí, sobre todo por contacto con suelos húmedos compartidos y por objetos como toallas o cortauñas. También es frecuente que se extiendan desde la piel de entre los dedos hasta la uña de la misma persona.

¿Puedo usar esmalte cosmético mientras dura el tratamiento?

Es una duda razonable y conviene plantearla al profesional que le atiende, porque el esmalte puede interferir con la aplicación de algunos productos tópicos. La respuesta depende del tratamiento concreto que este usando.

¿Puedo tomar el antifúngico oral que le recetaron a un familiar?

No. Esos medicamentos requieren receta porque pueden afectar al hígado e interaccionan con otros fármacos. La elección y la duración dependen del hongo, de la función hepática y de la medicación que ya toma cada persona.